Respira y conéctate

Respira y conéctate

La respiración es la vida… es el primer acto que realiza una persona al llegar al mundo y el último en el instante  en que finaliza  el  ciclo vital, el último aliento. La respiración nos acompaña en cada experiencia y actividad. Es energía y vida.

Y es que, al recorrer con nuestra respiración todo nuestro cuerpo, no solo estamos alimentando nuestras funciones físicas sino también las mentales. Si… podemos controlar nuestras emociones cuando controlamos nuestra respiración; la respiración se conecta con el aspecto mental y espiritual; es ese sentir de las emociones positivas o negativas que a veces pasan desapercibidas, alegría, amor, serenidad, miedo, rabia que a veces confundimos y al conectarte con tu respiración podemos tomar conciencia de la situación con calma y tranquilidad.

Son muchas las técnicas para acumular la energía de la respiración con múltiples beneficios físicos, mentales y emocionales. Basta con observar a un bebé respirando plácidamente para saber cuál es la forma correcta de respirar; su abdomen  sube y baja con el ritmo de la inhalación y la exhalación. Cuando inspira, se llena la parte baja de los  pulmones, desplazando el diafragma hacia abajo y provocando que el vientre salga hacia afuera, al espirar, los pulmones se vacían y el abdomen baja.

Practica esta respiración abdominal acostada en tu cama con una mano a nivel de tu ombligo, consciente de la entrada y salida del aire a través de tu nariz y los movimientos que ocurren en tu vientre y diafragma. La inspiración debe ser lenta, cómoda y silenciosa. Si la escuchamos, significa que la estamos haciendo demasiado rápido. Practícala, y úsala cada vez que te encuentres en una situación estresante… notarás como cambia tu estado de ánimo y tu perspectiva. Hazlo también es tus situaciones de alegría ¡y verás cómo multiplicas tus sensaciones!

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